miércoles, 30 de septiembre de 2015

Espejos.

A veces no es suficiente mirarse en los espejos, pues estos mienten. Te devuelven la arruga impresa de la almohada en vez del sueño que tuviste; te subrayan sin piedad cada estría en vez de regodearse en la vida que alberga. Hacen que te mires un poco desde abajo, un poco en oblicuo, un poco a trasluz, como si fueran incansables paparazzis, que te exigen la mejor cara, la mejor pose, la mejor sonrisa…
Los espejos están llenos de ojos ajenos. Pueden reflejar el cuerpo, pero no el alma. Sirven si necesitas peinarte, pero… ¿a qué superficie brillante podemos mirar cuando necesitamos ver el reflejo de nuestra alma?.
Alina Zarekaite


martes, 29 de septiembre de 2015

Biedermeir.

El movimiento Biedermeier nace a finales del siglo XIX (entre 1815 y 1848) en Alemania y Austria. Su aparición es el resultado del cambio socio-político que experimenta la Europa del momento.



Tras la revolución Francesa, los grandes Imperios Europeos comienzan un declive que dará pie a la aparición de una clase Burguesa, que tendrá un gran poder e importancia en todos los aspectos de la sociedad del final de siglo XIX. La aristocracia irá paulatinamente retirándose del poder para ser renovada por una clase social más moderna y ambiciosa. Esta nueva situación conlleva un cambio de gusto y estética. Lo que la aristocracia de finales del XVIII y principio del XIX, consideraba necesario, elegante y dogmático; con este cambio social, se deja atrás y se buscan nuevas estéticas que representen mejor a los nuevos dirigentes. Nace de este modo el movimiento Biedermeier.



Biedermeier es la unión de dos conceptos, “bieder” que significa sencillo, y “meier”, uno de los más vulgares apellidos alemanes. Esta unión de conceptos la crean dos colaboradores de un periódico de Munich, al dar vida a un ser caricaturesco que representaba la sociedad burguesa del momento. De ahí que haya sido designado con este nombre, el nuevo estilo representativo de esta clase social. La nueva Burguesía está ávida de reconocimiento y de asentar las bases de su nueva situación, por lo cual, por primera vez en la historia de Europa, se piden en cantidades masivas objetos para la decoración; muebles, obras de arte, pinturas, porcelanas, etc… que marquen esta nueva situación, en donde el mueble ya no es un objeto de arte, sino que es apreciado por su elegancia y también por su utilidad, confortabilidad y que sea práctico. Gracias a los nuevos sistemas de producción, crearán una gran oferta de productos que permitirá un amplio abanico de objetos para esta nueva sociedad.

lunes, 28 de septiembre de 2015

Hago cosas raras.

Digamos que hago cosas raras.
No me gustan los caminos rectos si no son hasta tu boca.
Por eso dí un rodeo hasta para olvidarte.
Y nunca quise olvidarte pero me va haciendo falta.
Y he seguido haciendo cosas raras.
He intentado descolgarme las heridas de la piel.
Igual que una camiseta de la cuerda de tender.
Lo mismo que un cuadro de un museo.
Volví a conducir rápido. Suicida.
Para adelantar de noche a mis temores.
Como digo, hago cosas raras.
Meto el llanto en los botes vacíos de la despensa.
Aún veo a la primavera temblar en nuestras fotos.
En las discotecas sólo hay fast food.
Ningún alma que llevarse a la boca.
Me hago un torniquete en los sentimientos.
Para que no se desboquen los recuerdos.
Por si no lo recuerdas, hago cosas raras.
Como me entere que duermes con otro.
Tendrán que ir a buscar a la comisaría.
Y corro, de un lugar a otro.
Mi cabeza ya lo entiende pero no mi corazón.
Corro hacia las piernas de la noche.
Corro hacia las sílabas de tu cuerpo.
Corro, corro, corro.
Pero si algo he entendido es que
se puede huir de todo menos de lo que se pierde.

Marwan


Agustina Guerrero







domingo, 27 de septiembre de 2015

Reloj de arena.

Hubo un hombre que amaba tanto a su mujer que el día que murió hizo incinerarla y luego puso sus cenizas en un reloj de arena. Todos sus allegados le preguntaban el porqué de tal locura, a lo que él siempre respondía:

—Quiero seguir pasando las horas con ella.



Ángel Fabregat


sábado, 26 de septiembre de 2015

viernes, 25 de septiembre de 2015

El ojo del amor.

René Groebli retrata el único paisaje indispensable: los restos de la noche perpetuados en la orografía aún tibia de las sábanas y el cobertor, la cama barata, el batín, las zapatillas como un par de dijes sobre la patria del suelo que nos sostiene, los restos del desayuno compartido…

En 1953, en un hotel barato de París —quizá no exista otro escenario posible, tampoco uno más apto (el amor no requiere tarifas y se ennoblece con la pobreza)—, el suizo Groebli, que tenía 26 años, dictó una de las más hermosas lecciones de fotografía de la historia. No fue escenógrafo de modelos, tampoco se atribuyó el altivo papel de voyeur con derecho a gozo pasivo.

Groebli, discreto pero encendido, armado con la austeridad invencible de cualquier enamorado, retrató la luna de miel con su mujer, Rita.





Estaban casados desde 1951 pero la falta de dinero y la tiranía del trabajo habían impedido la celebración privada del rito del viaje de bodas. Dos años después pudieron irse a la capital francesa y, hospedados en una pensión económica, se amaron como si fueran novios.

Groebli, que por entonces se dedicaba a la fotografía industrial y publicitaria, decidió documentar la luna de miel. El resultado, The Eye of Love (El ojo del amor), estremece: es una de las colecciones más dulces y palpitantes de imágenes sobre la alquimia del amor.







Fuente:20minutos

jueves, 24 de septiembre de 2015

Mas quisiera.

Habrán notado que me he resistido como Rajoy panza arriba a abordar el Tema Que Nos Ocupa. Bastante fama de picaflor arrastro como para meterme en ese jardín sin que nadie me ponga una pistola en la cabeza. No obstante, dado que el domingo cambiará España, Europa y el mundo tal como lo conocíamos, además de llover sangre y brotar ranas de los desagües, creo llegado el momento de decir mi verdad sin tapujos.
Más quisiera yo que lo nuestro no se hubiera jodido y siguiéramos juntos por los siglos de los siglos. Que habláramos el mismo idioma y no esta conversación de besugos. Que los niños nos quisieran a los dos igual y no tiraran por el que más chuches les promete y el que más tarde les deja llegar a casa. Más quisiera yo todo eso. Pero, claro, yo no puedo ponerme en la piel de según qué otros. No sé lo que es sentirse oprimida y expoliada por extranjeros desde que te levantas hasta que te acuestas. No padezco horrores pensando en lo españolísima que soy, lo ninguneada que estoy y lo poco que me quejo. No tengo, como Romeva, a un guardia civil con bigote y tricornio apostado en mi cama vigilando cómo, cuándo y con quién me acuesto, no sea que practique posturas no constitucionales impunemente. No. Yo solo soy independentista de mí misma a ratos.
Dicho esto, nada es eterno. Las crisis pueden ser oportunidades. Los cuernos, llevarse con elegancia. La pasión, rebrotar de la ceniza. Pero el desamor tiene mal arreglo. Y más si te amenazan con lo de o mía o de nadie. Si alguien no quiere estar contigo, se irá tarde o temprano. Mejor dejarle ir en paz que retenerlo a la fuerza. No desdeñemos, sin embargo, el matrimonio de conveniencia. El amor se sustituye por el interés común y tan contentos. Todo es hablarlo. Este es un drama del Primer Mundo. Mártires, los del Compás. Héroes, los del Silencio. Más quisiera Mas ser la mitad de épico que Bunbury cuando era Bunbury.

Luis Sánchez-Mellado; El País.


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Matices.

               El adagio es una sentencia moral.
            El aforismo es una sentencia, pero tiene la peculiaridad de que se refiere a la     ciencia o al arte.
            El apotegma es un dicho sentencioso pronunciado o escrito por alguna celebridad.
            El axioma es una proposición indiscutible.
            El dicho es un concepto cabal expresado oralmente o una ocurrencia graciosa.
            El epigrama es un pensamiento de cualquier género.
            La máxima es una sentencia o apotegma sobre acciones morales, o una norma para actuar.
            El proverbio es sinónimo de sentencia, adagio o refrán.
            El refrán es un dicho sentencioso de uso común.
            La sentencia es un dicho doctrinal y moral.



Adagio (del latín adagĭum) ‘sentencia breve, comúnmente recibida, y, la mayoría de las veces, moral’.
Aforismo (del latín aphorismus, y este del griego ἀφορισμός) ‘sentencia breve y doctrinal que se propone como regla en alguna ciencia o arte’.
Apotegma (del latín apophthegma, y este del griego ἀπόφθεγμα) ‘dicho breve y sentencioso; dicho feliz, generalmente el que tiene celebridad por haberlo proferido o escrito algún hombre ilustre o por cualquier otro concepto’.
Axioma (del latín axiōma, y este del griego ἀξίωμα) ‘proposición tan clara y evidente que se admite sin necesidad de demostración’.
Dicho (del participio irregular de decir) ‘palabra o conjunto de palabras con que se expresa oralmente un concepto cabal’, ‘ocurrencia chistosa y oportuna’.
Epigrama (del latín epigramma, y este del griego ἐπίγραμμα, inscripción) ‘pensamiento de cualquier género, expresado con brevedad y agudeza’.
Máxima (del latín medieval maxĭma ‘sentencia’, ‘regla’) ‘sentencia, apotegma o doctrina buena para dirigir las acciones morales’, ‘idea, norma o designio a que se ajusta la manera de obrar’.
Proverbio (del latín proverbĭum) ‘sentencia, adagio o refrán’.
Refrán (del francés refrain) ‘dicho agudo y sentencioso de uso común’.
Sentencia (del latín sententĭa) ‘dicho grave y sucinto que encierra doctrina o moralidad’.



Fuente: Curiosidario.

martes, 22 de septiembre de 2015

Como un cuadro.

Esos días en los que soy  un cuadro de Alberto Datas.




lunes, 21 de septiembre de 2015

Domingo de cine.

"¿Has mirado alguna vez a alguien e imaginado qué estará pasando dentro de su cabeza?"


La última película de Pixar nos cuenta que estamos gobernados por nuestras emociones. Que esas emociones interaccionan, crecen, mutan y cambian con el tiempo. Que los bebés pasan de la alegría a la tristeza de modo aparentemente instintivo pero inexplicable, la alegría toma el mando en la infancia y la pubertad se anuncia por un largo período de desorientación en el que el miedo, el enfado y la repugnancia son los motores de la identidad. Y que el fin de la infancia es ese proceso por el cual la alegría pierde progresivamente su lugar predominante en favor de un sistema de percepciones mucho más rico y complejo en el que la tristeza, esa emoción que nos acompaña desde el nacimiento, se vuelve mucho más consciente de su lugar en nuestra corteza sensible.






domingo, 20 de septiembre de 2015

Lo plural.

“La poesía no sirve para derrocar dictaduras, ni importa a los gobiernos, porque a todos la cultura les importa tres pepinos, pero sí sirve para cambiar la sensibilidad de cada ser humano y eso puede tener influencia en lo colectivo porque un plural se forma de muchos singulares”.
Mario Benedetti



David Doubilet


sábado, 19 de septiembre de 2015

Por defecto.

"Somos por defecto Times New Roman", eso es verdad, pero somos también cada tipo de letra que elegimos para el rótulo de lo que somos, de lo que sentimos.

María Eloy García


viernes, 18 de septiembre de 2015

Antihéroes.

De la superposición de objetos, viejas fotografías y la creatividad de Susana Blasco surge su proyecto "Antihéroespublicado en su cuenta de la red social instagram @descalzaSu proceso creativo parte del valor simbólico de los objetos sencillos y de su interactuación con los rostros anónimos sobre los que descansan. El resultado es tan curioso como artísticamente y sorprendentemente estético. 












Infeliz es la tierra que necesita héroes.
Bertolt Brecht

jueves, 17 de septiembre de 2015

Hugh Prather.


  • ¿Por qué esta necesidad de analizar, clasificar y etiquetar cada nueva relación?
  • Mi problema es analizar la vida, en vez de vivirla.
  • Toda relación es pasajera. Por eso trato de que cada contacto sea lo más fructífero.
  • Yo no puedo sentir que quiero algo, sólo se siente la falta de algo. El querer es una decisión.
  • No percibimos las cosas sino sus relaciones. Nada ni nadie existe separado. Yo mismo soy una relación en perpetuo cambio.




Cuando pienso que sería feliz si pudiera tener ciertas cosas que no puedo pagar, un aumento en mi salario no aleja la infelicidad, ya que desde mí nueva posición financiera puedo ver un nuevo conjunto de cosas que no poseo. Este problema no existirá cuando entienda que la felicidad radica en una actitud hacia el presente y no en una condición futura.

Si toda cosa ocurriera como a mí me gusta o como la hubiera planeado nunca experimentaría algo nuevo. Mi vida sería una repetición infinita de viejos resultados, cuando cometo un error experimento algo inesperado.



miércoles, 16 de septiembre de 2015

martes, 15 de septiembre de 2015

Desintoxicación.


El médico me prohibió leer. Cogió un bolígrafo y anotó algo sobre el cuaderno. Le hubiese quitado el boli allí mismo. Apreté los puños por debajo de la mesa y mentí: quiero dejarlo. De momento, no iban a internarme, pero debía olvidarme de los libros. Si no lograba vencer la enfermedad tendrían que meterme en esa clínica tan prestigiosa. Me hicieron pasar a una sala mientras el médico hablaba con mis padres. Al llegar a casa, tiraron los libros que tenía escondidos debajo de la cama y dieron mi nombre en las pocas librerías y bibliotecas que quedaban abiertas para que me prohibiesen la entrada. Nunca me dejaban solo. Les engañaba. Me encerraba en el baño y leía la composición de los champús o les acompañaba al supermercado y me paraba en la sección de congelados a repasar los ingredientes. Pero me sabía a poco. Empecé a robar. En el metro miraba de reojo al viajero de al lado y me hacía con nombres y adjetivos del periódico que estaba leyendo. Pillé un verbo transitivo de una carta del banco que sustraje del buzón del vecino. Conseguí dos preposiciones en un carnet de identidad y algunos adverbios, aunque terminados en mente, en un folleto que me dieron en la calle. Cuando asalté una biblioteca, me internaron. El día que entré en la clínica, vi salir al gran Manu Espada. Había engordado y no llevaba ese pelo engominado que le caracterizaba. Tenía mejor aspecto. En mi grupo de terapia, reconocí a Lola Sanabria y a Ana Vidal, entre otros. Pronto descubrí el mercado negro. Al apagar las luces de las habitaciones, nos reuníamos en los baños y traficábamos con palabras. Cambiábamos adverbios por preposiciones y dábamos nuestra alma por encontrar a quien tuviese el adjetivo perfecto. Por la noche componíamos microrrelatos, los memorizábamos y al día siguiente, a la hora del paseo, lejos de los ojos de los enfermeros que se distraían con la televisión, nos los recitábamos unos a otros. Cuando salí, todos pensaban que me había curado.

Ernesto Ortega



lunes, 14 de septiembre de 2015

Detenerse.

"Si todo esto cambiase, si me dijera usted, de pronto, que 

me ama, yo ni me detendría para hacer la maleta." 


Almudena Guzmán.


domingo, 13 de septiembre de 2015

Sabios.

"Sabio no es quien sabe muchas cosas, sino quien actúa sabiamente... Es un modo elegido de ser..., el talento para hacer las preguntas adecuadas y buscar las buenas respuestas. Es la poética del vivir".

José Antonio Marina


sábado, 12 de septiembre de 2015

Cementerios.

“Siempre me ha costado ir a los cementerios. Nos educamos creyendo que madre y padre hay uno solo, hasta que allí comprobamos que hay millones, y todos están muertos”.

Andrés Neuman.