miércoles, 31 de mayo de 2017

Olvidos.

Siempre te olvidas algo, los pendientes
donde te los quitaste, un collar
que ni recordarás haber traído,
un anillo, tal vez, o dos anillos
huyendo de tus dedos fugitivos;
a menudo te olvidas el tabaco,
por la premeditada obstinación
de no querer fumar cuando estás sola,
y el mechero también sobre la mesa;
siempre te olvidas algo cuando marchas,
un cinturón que, por decorativo, no te falta,
el paraguas también, por si la lluvia,
o las bragas al fondo de las sábanas.
Te olvidas ciertas cosas que no siempre
te son imprescindibles y un rastro de tu paso
se queda entre mis cosas
como por un azar diseminadas, quizás
como pretexto para poder volver;
mas yo, que no te olvido,
hago de esos olvidos permanencia
y encuentro en los objetos que te dejas
el regalo casual de tu sonrisa.

Julian Borao



martes, 30 de mayo de 2017

Realidades.

Dejémonos de catecismos, torás y coranes. El infierno está en la tierra y el otro barrio en este. Tras la puerta de ese adosado tan coqueto con su felpudo de Bienvenidos y sus arbolitos podados por la dueña como Ikea manda. A bordo de ese todoterreno con esos trillizos tan monísimos rumbo al cole con papá y mamá turnándose al volante. En los ojos de esa compañera de oficina tan estilosa que corre al baño como si la llamara Dios cuando le suena el móvil y vuelve como si hubiera visto al diablo. Porque puede que, en efecto, lo haya oído al otro lado. Quizá esas tres señoras de su casa vivan un martirio y no lo digan. O no lo sepan. O no quieran saberlo hasta que acaba sabiéndolo todo el mundo por un breve de un periódico, y eso si ese día no hay partido del siglo.
Demasiadas mujeres ven al maligno tras la puerta de su chalé, de su cochazo, de las llamadas de su marido al trabajo. Claro que las hay sin recursos, marginadas, pobres desgraciadas. Pero también psicólogas expertas en abusos, juezas que dictan órdenes de alejamiento a maltratadores, periodistas hartas de escribir sobre violencia de género, maestras que enseñan a las niñas a no dejarse controlar por ese noviete que les mira el móvil. Son tan tontas que no denuncian. Tan ciegas que no ven lo evidente. Tan sumisas que no huyen del verdugo, creemos las enteradas. Lo que no sabemos es que cuando él les da el primer golpe es porque sabe que puede dárselo. Porque antes les ha llamado patéticas, putas, inútiles de mierda hasta que sabe que le van a perdonar su mal pronto. Que no van a contárselo a nadie por sus padres, por sus hijos, porque esta es la última vez y no habrá otra.
Cuatro mujeres han sido asesinadas por sus parejas en 36 horas. Tenían nombre, amigos, familia, vidas. Pero vivían en el infierno puerta con puerta con nuestra soberbia ignorancia. Nos hemos enterado tarde, mal y nunca. O no hemos querido enterarnos.

Luz Sánchez.


lunes, 29 de mayo de 2017

No perdamos el tiempo.


Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.
¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna…
Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel,
y no decir lo inti1no, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.
Adornar al humilde poniéndole en el hombro nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.
Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.

Gloria Fuertes.




domingo, 28 de mayo de 2017

Mujeres.

No las ves que están agotadas, que no se tienen en pie, que son ellas las que sostienen cualquier ciudad, todas las ciudades. Con el matrimonio, con la maternidad, con la viudedad, con los golpes, ellas cargan con este mundo, con este sábado por la noche donde ríen un poco frente a un vaso de vino blanco y unas olivas. Cargan con maridos infumables, con novios intratables, con padres en coma, con hijos suspendidos. Fuman más que los hombres. Tienen cánceres de pulmón, enferman, y tienen que estar guapas. Se ponen cremas, son una tiranía las cremas. Perfumes y medias y bragas finas y peinados y maquillaje y zapatos que torturan. Pero envejecen. No dejan las mujeres tras de sí nada, hijos, como mucho, hijos que no se acuerdan de sus madres. Nadie se acuerda de las mujeres. La verdad es que no sabemos nada de ellas. Las veo a veces en las calles, en las tiendas, sonriendo. Esperan a sus hijos a la salida del colegio. Trabajan en todas partes. Amas de casa encerradas en cocinas que dan a patios de luces. Sonríen las mujeres, como si la vida fuese buena. En muchos países las lapidan. En otros las violan. En el nuestro las maltratan hasta morir. Trabajan fuera de casa, y trabajan en casa, y trabajan en las pescaderías o en las fábricas o en las panaderías o en los bares o en los bingos. No sabemos en qué piensan cuando mueren a manos de los hombres.

Manuel Vilas


sábado, 27 de mayo de 2017

Disciplina.

El éxito es simplemente la aplicación diaria de la disciplina

Jim Ro




viernes, 26 de mayo de 2017

Poema a una hija que no tengo.


Entornaré tus ojos si prometes soñarme.
Compréndeme, no es fácil velar por alguien siempre:
a veces necesito saber que tienes miedo.
Cuando sepas hablar, dame mi nombre;
diciéndome papá habrás hecho bastante.
En invierno no abrigues demasiado
tu cuerpo de princesa, más útil y más noble
es irse acostumbrando a resistir.
Acepta golosinas de los desconocidos
(no está el mundo como para negarse)
pero apréndete esto en cuanto puedas:
más frecuente es lo amargo, que te ignoren,
y no los caramelos.
Te enseñaré a leer fuera del aula
y llegada la hora quiero que escribas «mar»
sobre los azulejos del pasillo.
Cuando cruces por fin la calle sola
sabrás que el riesgo y la velocidad
perseguirán tus días para siempre.
No creas que en el fondo no soy un optimista:
de lo contrario tú no estarías ahí
cuidando que te cuide como debo.
Como ves, desconfío
de quienes no veneran el asombro
de estar aquí, ahora.
Existe la alegría, pero duele;
tendrás que conseguirla.
Y cuando la consigas tendrás miedo.

Andrés Neuman


jueves, 25 de mayo de 2017

El verdadero miedo.

A mí no me da miedo morir, me da miedo no haber vivido como se debe. No decirle a la gente que quiero, que los quiero. No mirar a los ojos de quien amo. No abrir los brazos de vez en cuando. A mi me aterra quedarme quieta, y lamentarme luego de que no fui corriendo a ayudar a quien me lo pidió, o no prestarle un poquito de mí a quien le faltan piezas. Vivir de manera rutinaria, ver las mismas caras y dar por sentado todo, hasta la vida misma. Mañana no sabemos, y el futuro siempre es incierto. Por eso siempre apuesto al abrazo espontáneo, a que el momento perfecto es ahora, a que el te quiero y el perdón no puede esperar al día siguiente. Cada día es una oportunidad (por trillado que se lea), y no es hasta que vemos ese camino casi desgastado, que la apreciamos. No quiero que se me vaya mi tiempo por este mundo, detenida; ni quiero que pase un segundo más sin valorar cada momento que puedo sentir mi corazón latir. No quiero que los afanes me impidan notar a quien tengo próximo y está, a quien me toma la mano y me acompaña. Elijo vivir completamente y cuando la muerte llegue, que no me arrepienta de todo lo que pude hacer y no hice.

M. Sierra Villanueva


miércoles, 24 de mayo de 2017

La lucha.


"Esto es lo que comprendo. Que la vida contiene días, muchos días, y nada se conquista definitivamente. Por todo hay que luchar siempre y siempre. Hasta por lo que ya tenemos y creemos seguro."


 Alejandra Pizarnik




martes, 23 de mayo de 2017

Querer.

Querer a las personas como se quiere a un gato, con su carácter y su independencia, sin intentar domarlo, sin intentar cambiarlo, dejarlo que se acerque cuando quiera, siendo feliz con su felicidad



Javier Salvago Calderón



viernes, 19 de mayo de 2017

Narosky.

Quién se emociona por lo simple suele no ser simple.
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Todos caminaron. Pero pocos dejaron huellas.
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Mi mayor ilusión es seguir teniendo ilusiones.
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Tantos siglos de civilización y no aprendimos a abrazarnos.
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Hay quien arroja un vidrio roto sobre la playa. Pero hay quien se agacha a recogerlo.
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José Narosky




jueves, 18 de mayo de 2017

Elegancia y coherencia.

La elegancia es la coherencia. Si no sabemos mirarnos nunca lograremos ser coherentes. Somos lo que somos, no lo que nos gustaría.

Giorgio Armani




miércoles, 17 de mayo de 2017

Frená.

Frená.
Ojalá que no sea el tiempo quien te acomode las ideas, sino el explotar tu vida. Que la sabiduría no te agarre ya sin ganas, ni los viajes, ni los besos. Ojalá entiendas que el tiempo no vuelve. Leelo otra vez: El tiempo no vuelve. La vida tampoco vuelve y la muerte es lo único seguro y certero que tenemos. Y ese, tiene que ser el disparador de tu vida. Dar revancha, dejar la marca, dejar la risa, la experiencia. La felicidad no está solo en películas, recordemos que la realidad siempre supera la ficción. Superemos a la ficción, dejemos una huella que la gente escriba, que la gente cante, que la gente baile. Seamos verídicos. Dejemos nuestra marca en los corazones.
Cerrá los ojos y decite que sí. Date los gustos, los caprichos… mimate. Querete y queré… queré mucho. Frená. Frená en los olores, en la gente, en las historias, en las caras, en las batallas. Frená en el amor, dale todo tu tiempo. El huequito dejalo para lo demás, lo demás es secundario. Por si te sirve de algo… el dolor va a pasar y el amor no pasa. Rompete en mil y reiniciá la sonrisa. Hacelo todo y no te arrepientas. Lloralo todo y no tengas vergüenza, para eso está la lagrima, para eliminar la mierda. Llorá, secate las lágrimas y reíte después… que esto es la vida, que estás vivo. Tenés suerte, aprovechala. Leelo otra vez: Estás vivo, aprovechá.
Maru Leone


martes, 16 de mayo de 2017

Alegría.

Una ventana al campo,
el aire fresco en la cara,
el olor del pan,
el aroma del café en la casa.

Andar descalzo por el prado,
desperezarse,
el perro,
ducharse.

La guitarra, la que suena o la que es tocada,
el buen libro que espera paciente en el sofá,
sorprenderse,
subrayar,
comprender,
anotar con el lápiz,
el olor de la madera del lápiz.

Escribir, plantar,
viajar, cantar,
como dijo Bertolt Brecht.
Jugar y conjugar.

Observar las estaciones,
y las rosas.

Y el campanario que
a lo lejos
canta las horas.

La siesta, cuando es posible,
el arrullo, y el amor que se hace.

El silencio entre el canto del viento.
Y el sol en el ocaso,
las nubes en el atardecer.
Y la luna.

Y ya, de noche,
acostar a los niños y contar
ese cuento improvisado
que no puede faltar.

Y antes de dormir,
mirar arriba
y despedirse de las estrellas,
tomar aire
y evocar
lo que ha valido la pena hoy,
y lo que conviene sembrar mañana.


Álex Rovira




lunes, 15 de mayo de 2017

Fragmento.

Un fragmento es algo difícil de romper. De ahí su permanencia. Casi todo lo que sabemos de otro tiempo ha llegado a nosotros en forma fragmentaria: lo incompleto es casi condición de sentido. Unas puntas de lanza, un poema de Safo, pedazos de vasijas encontrados en una playa de África, trozos de estelas, papiros y pinturas murales... construimos sobre restos. Historias, lenguajes, vidas. Saber, recordar, imaginar, todo es completar ese espacio vacío. Porque el fragmento indica lo que falta sin quedar atrapado. Se escurre de las redes. Viaja. Sueña. Sobrevive.
Ernesto Hernández Busto




domingo, 14 de mayo de 2017

Como si nada.

No saben.
No entienden.
Ellos. Los que gritan fuera,
los que no escuchan.
Aquellos que se empeñan
en cerrar los ojos
ante la mentira.
La verdad del hombre
duele demasiado.
El hombre se convierte
en hombre
cuando decide
seguir sus propias normas.
Ningún dios
puso sus manos
sobre ningún
niño herido
nunca.
La peste de este siglo
es la ceguera
que todos
nos imponemos
cada día
para salvarnos.
No hay dignidad
en eso.
No hay dignidad
en tragar saliva
y seguir caminando
como si nada.

Ana Vega.



sábado, 13 de mayo de 2017

Vacíos.

NUNCA estuve contigo,
no vi cómo tus ojos reflejaban de cerca
una tarde sin clases
a la luz fluorescente de un salón de billar,
ni corrí junto a ti para huir de la lluvia
bajo el mismo paraguas.
Jamás sentí el calor o el frío de tu mano
conduciendo la mía
hacia el momento oscuro de las canciones lentas
y el pulso acelerado.
No sorprendí tus labios ni siquiera una vez.
Nunca estaré contigo,
jamás despertaré sobre tu cama,
ni te veré dormir, ni cómo al levantarte
va cayendo tu ropa camino de la ducha.
No iré encontrando planes anotados
con tu letra y la mía sobre los almanaques,
ni llenaré las páginas de un álbum,
ni de mi pasaporte
de países que nunca visitaremos juntos.
Llevaré para siempre ese vacío
con la medida exacta de tu vida.
Solamente será una historia en blanco,
sin piel ni cicatrices,
el sueño inalcanzado, la ausencia irreparable
o ese frío que habita
todo aquello de ti que nunca viviré
ni podré recordar.


Juan Carlos de Lara


viernes, 12 de mayo de 2017

Lumpenintelligencija.

El problema ha sido el siguiente: el primer lugar, hemos fabricado, con los diplomas educativos, una Lumpenintelligencija, un proletariado intelectual sin ninguna consistencia intelectual. Este proletariado del pensamiento se ha mantenido durante mucho tiempo al margen, pero a fuerza de crecer y multiplicarse ha penetrado poco a poco en la escuela, ha superado todos los obstáculos con la <<revolución cultural>> de 1968 (la nuestra, no la de Mao) y ha encontrado su terreno de cultura ideal en la revolución mediática. Esta revolución es ahora casi completamente tecnológica, de innovación tecnológica. No requiere sabios y no sabe qué hacer con los cerebros pensantes. Los medios de comunicación, y especialmente la televisión, son administrados por la subcultura, por personas sin cultura. Y como las comunicaciones son un formidable instrumento de autopromoción -comunican obsesivamente y sin descanso que tenemos que comunicar- han sido suficientes pocas décadas para crear el pensamiento insípido, un clima cultural de confusión mental y crecientes ejércitos de nulos mentales.

Giovanni Sartori.




jueves, 11 de mayo de 2017

Arriesgarse.

Reír es arriesgarse a parecer un tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Ir al encuentro de alguien es arriesgarse a quedar envuelto.
Exponer los sentimientos es arriesgarse a exponer el propio ser.
Presentar sus ideas sus sueños ante la gente es arriesgarse a perder.
Amar es arriesgarse a no ser amado.
Vivir es arriesgarse a morir.
Tener esperanzas es arriesgarse al desengaño.
Tratar por todos los medios de lograr algo es arriesgarse al fracaso.
Pero debemos arriesgarnos.
Porque
el mayor peligro en la vida, es no arriesgar nada.

Richard Bach





miércoles, 10 de mayo de 2017

Buena estrella.

Entonces cuando todo al fin se vuelve insoportable, cuando el mundo y el veneno dan dolor, todavía sigue allí tu buena estrella, buena estrella para todos, para vos.

Fito Paez


martes, 9 de mayo de 2017

Amabilidad.

Practica la simpatía y adquiere el hábito del contento a través de todas las circunstancias. Decídete a realizar el leve esfuerzo de prescindir de los pequeños defectos. Aparta con decisión de tu camino la depresión, la tristeza, el tedio, el mal humor. Evita los métodos dominantes de acritud e imponte la condición de ser siempre y con todo el mundo AMABLE.



Lama Kalu Rinpoché


lunes, 8 de mayo de 2017

Soy mediocre.

En nuestra sociedad existe la creencia absurda de que para considerarnos valiosos hay que tener y demostrar habilidades o talentos específicos y tener éxito. Parece que por arte de magia eso nos convierte en seres superiores a los demás. Nada más lejos de la realidad. Por supuesto que si nos sucede es mejor aprovecharlo y disfrutar a tope con esas aptitudes, pero no nos engañemos: esas aptitudes con el tiempo nos irán desafiando, porque somos seres humanos que envejecemos y vamos perdiendo facultades; además, si pensamos en una persona con alguna genialidad y la imaginamos en la cola del supermercado, o en otro escenario que no pueda exhibir sus talentos, no vemos que destaque tanto, o mejor dicho nada.
Por lo tanto, está en el grupo de los mediocres, ¡como todos! Argumentos como estos, basados en la realidad, nos permiten ver que podemos disfrutar del éxito si lo alcanzamos en algún grado, o de nuestros talentos en ciertos momentos, pero no podemos creer, no hay evidencias, que demuestren que esas personas valen más, son superiores, a los demás mortales; la realidad es simple: tienen talentos en ciertos momentos, punto.
El valor de la persona no hay nada que lo defina en estos términos, por lo que tengo la libertad de sentirme maravilloso y disfrutar de mi mediocridad. No necesito el éxito ni la genialidad para ser valioso, sólo me irá de fábula aceptarme incondicionalmente con todas mis mediocridades y errores humanos, que tampoco definen mi valor, al revés, me definen como ser humano. ¡Disfrutemos de nuestra mediocridad!

Marta Verdet




domingo, 7 de mayo de 2017

Jamás.

Jamás el esfuerzo desayuda a la fortuna.

Fernando de Rojas





sábado, 6 de mayo de 2017

Soles.

Hay gente que son más sol que personas. En invierno te hacen compañía y te regalan te quieros de esos que te entibian el alma. Los he visto, hacer fogatas con sus manos y crear estrellas con su presencia. Yo sé que andan por ahí siendo simples, callados... tímidos en ocasiones, creando, construyendo haciéndote el tiempo más liviano. Te amarran a sus ojos, te iluminan los rincones y no puedes ser el mismo luego de ellos, luego de su coincidencia.
Los he visto, te hacen amanecer a media noche. Te abrazan, te abrazan fuerte y nunca te dejan ir, aunque se vayan. Se esconden en ti, te llenan, te desarman, te acompañan a esconderte en rincones inimaginables. Los he visto, juro que andan por ahí pasando sin pasar, andando de manera inadvertida pero en cuanto los miras.... todas tus cuevas y veredas se encienden. Caminan contigo... te esperan, y te ponen cielo en los pies si te da miedo andar. Te visten y desvisten. Te dedican silencios que al final se vuelven canción, te hacen melodía con los ruidos que tenías.
En medio de la penumbra más densa, aparecen. Te devuelven cosas que ni sabías que eran tuyas. Muestran el mapa y te dan una brújula... Los he visto por ahí haciendo milagros, provocando sonrisas, acariciando heridas y siempre dejando la puerta abierta. Te enredan viento en el pelo, saben de qué está hecha la noche y nunca se van sin antes hacerte temblar. Siempre amanece ( a deshora) cuando coincidimos con gente que son más sol que personas, que te iluminan con tan sólo existir.


M. Sierra Villanueva


viernes, 5 de mayo de 2017

Te perdono.

“Gobiérnate a ti mismo y serás libre de toda atadura. No dejes que el mundo, la sociedad, la gente, los medios, los estereotipos, la estupidez que nos agobia todos los días; gobierne sobre ti como lo hace sobre los otros. Más vale dudar que confiar en una verdad ajena. Ser uno mismo su propio caos.”
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“Te perdono sombra de mi mal esquiva y asumo mis propios tropiezos. Perdono al ser imperfecto que soy, a los vasos y ventanas rotas que deje en el camino. A las almas que corrompí y a las cicatrices que cause. Porque de no ser así no podría amar completamente a mi ser. Cada caída es una contemplación conmigo mismo y cada error es una revelación sobre algo que ignoro. Te perdono bestia maldita, ser incorrupto, mariposa negra, inventor inalcanzable…”

Joseph Kapone



jueves, 4 de mayo de 2017

La belleza.

Opino que lo que se llama belleza, reside únicamente en la sonrisa.

León Tolstoi



miércoles, 3 de mayo de 2017

Comparaciones.

“No tiene usted por qué compararse con los demás, y si la naturaleza le ha creado para murciélago no debe usted aspirar a ser avestruz. A veces se tiene usted por demasiado raro y se reprocha por seguir caminos distintos a los que sigue la mayoría. Deje usted eso. Contemple el fuego, contemple las nubes y en cuanto surjan los presagios y comiencen a sonar en su alma las voces, abandónese a ellas sin preguntarse antes si le conviene o le parece bien al señor profesor, a papá o a un buen dios cualquiera. Con eso no hace uno más que echarse a perder, tomar la acera burguesa y fosilizarse.”

Herman Hesse



martes, 2 de mayo de 2017

Todos somos culpables.

La amiga que sueña un marido que la mantenga.
El pibe que escribe las letras de cumbia y reggaeton de moda.

La madre que educa machitos y princesas.
El jefe que dice: “es que está en día femenino”
La compañera que te dice: “así no vas a conseguir novio”
La mamá que la viste sólo de rosa, porque es nena.
El papá que compra muñecas, cocinitas y lavarropas a la nena y pelotas y aviones y juegos de química al varón.
El novio que te revisa el teléfono y el facebook.
La mina que dice de otra mina que parece una puta con esa ropa.

La mamá que sueña un príncipe azul para yerno.
El papá que paga por sexo con nenas de la edad de su hija.
El novio que no coge con la novia por respeto, PERO sale de putas después de acompañarla a casa.
Los compañeros profesionales que en vez de escucharte lo que tenés para decir en la reunión, te piden que sirvas el café o hagas el mate.

La marca de detergente que sólo te habla a vos, mujer.
El médico que te hace cesárea sin necesidad.
La enfermera que te grita: bancátela, bien que te gustó hacerlo; o la que te ata a la camilla para parir.
El marido que te prohíbe trabajar, o el que te esconde los documentos y la plata o el que te controla los ingresos.

El que te obliga a hacer algo en la cama que no deseás y el que se fija sólo en su placer.
El que te dice: “ahora no me podés dejar así”
El que te humilla, el que te adjetiva, el que te menosprecia.
El que te caga a trompadas.
El que te aisla, te controla, te cela, te sigue.
El que me dijo el primer piropo grosero.
El que me tocó contra mi voluntad en todos los boliches, y hasta en el subte.

El que recibe un cheque más gordo sólo por tener pene, haciendo lo mismo que vos, MUJER, y se calla y se lo guarda en el bolsillo.
El pelotudo que pregunta “y el día del varón, eh?”
La mamá que obliga a la nena a levantar los platos sucios de sus hermanos varones.

El que te dice puta por haber estado con varios tipos, pero si el hace lo mismo es un fucking winner.
La que se burla de que no me pinto.
La que se burla de que vos no te depilás.
La que se burla de que no calzás tacones.
La que se ríe de que compro libros y no carteras.
El compañero que me mira las tetas.

Todos ELLOS reunidos frente al televisor preguntándose cómo puede ser
que asesinaron a otra mina.



Itatí Schvartzman




lunes, 1 de mayo de 2017

Paciencia.

Ya no tengo paciencia para ciertas cosas, no porque me haya vuelto arrogante, sino simplemente porque llegué a un punto en mi vida donde ya no quiero perder más tiempo con lo que me desagrada o me perjudica. No tengo paciencia para el cinismo, las críticas excesivas y exigencias de cualquier tipo. He perdido la voluntad de complacer a los que no me agradan, de amar a los que no me aman y de sonreír a los que no quieren sonreírme. Ya no gasto ni un solo minuto en los que mienten o quieren manipular. Decidí no lidiar más con la pretensión, la hipocresía, la deshonestidad y los elogios baratos. No tolero la erudición selectiva ni la arrogancia académica. No me adapto bien a los chismes populares. Odio los conflictos y las comparaciones. Yo creo en un mundo de opuestos y por eso evito a la gente con personalidad rígida e inflexible. En la amistad me desagrada la falta de lealtad y la traición. No me llevo nada bien con aquellos que no saben cómo dar un cumplido o dar unas palabras de aliento. Las exageraciones me aburren y tengo dificultad para aceptar a los que no les gustan los animales. Y por encima de todo, no tengo paciencia para ninguna persona que no merezca mi paciencia.


José Micard Teixeira